En un entorno profesional cada vez más competitivo, no basta con hacer bien tu trabajo.
Lo que comunicas —y cómo lo haces— influye directamente en las oportunidades que atraes.
Si eres profesional independiente, emprendedor o lideras un proyecto propio, tu nombre ya está generando una percepción. La cuestión no es si tienes una marca personal, sino si la estás gestionando de forma consciente y estratégica.