Es aquella en la que lo que se dice, lo que se hace y lo que se proyecta responde a una misma lógica.
Cuando una marca es coherente:
Toda marca surge de una motivación inicial: una necesidad detectada, una oportunidad, una experiencia previa o una incomodidad con lo existente.
Antes de pensar en nombres, logotipos o redes sociales, conviene responder con honestidad:
Una marca no existe solo para vender un producto o servicio. Existe para cumplir una función concreta en el mercado.
Definir el propósito implica concretar:
Aquí se estructura la identidad de fondo. No lo visible, sino lo que la sostiene.
Este ADN se compone, como mínimo, de:
Sin esta base, cualquier desarrollo posterior será superficial.
Una marca coherente se expresa de forma consistente en todos sus puntos de contacto:
No se trata de repetir el mismo mensaje, sino de mantener un mismo criterio en cada canal.
La coherencia no se diseña una vez; se habita en el día a día.
Una marca alineada:
En uno de mis proyectos con una marca gastronómica, el punto de partida era simple: “ofrecer buena comida a buen precio”.
Durante el proceso estratégico, identificamos que el verdadero valor del proyecto estaba en rescatar la cadena de valor del producto de origen.
Ese cambio redefinió:
Asesoría Estratégica para Marcas y Espacios
Acompaño a profesionales, emprendedores y negocios en crecimiento a construir una marca clara, con orden y dirección.