Durante mucho tiempo se nos ha vendido la idea de que un negocio fuerte es el que lo hace todo por sí mismo.
Mi experiencia —personal y profesional— me ha demostrado justo lo contrario.
Las marcas que crecen solas avanzan, sí.
Pero las marcas que crecen acompañadas llegan más lejos y se sostienen mejor.
Cuando Richard y yo llegamos a España desde Venezuela, siendo ambos arquitectos, sabíamos que teníamos experiencia, criterio y capacidad profesional. Lo que todavía no teníamos era el reconocimiento formal inmediato del mercado. En lugar de verlo como una limitación, decidimos trabajar desde un modelo colaborativo.
Mi madre solía decir: “en manada se caza mejor”.
Esa frase, que puede sonar simple, se convirtió en una de las bases más sólidas de nuestra forma de emprender.